jueves, 23 de noviembre de 2017

Estremecimiento


Para mi intervención de mañana sobre los aforismos y el humor, repaso mi Quintana, mi Pearsall Smith y mi Millôr Fernandes. Los tuiteo con ametralladora. Pero, de golpe, un aforismo de Quintana me pone la piel de gallina y me emociona.

La dulce convivencia


Tus silencios son pausas musicales.

Eso es la poesía.




domingo, 19 de noviembre de 2017

La tarea de Enrique



El día menos pensado me llama al orden el profesor de Enrique. Hemos apuntado "El dinosaurio" de Augusto Monterroso y le hemos dado 20 minutos en su ficha semanal de lectura. En realidad, no hemos mentido en exceso, porque sí leímos juntos casi media hora de una antología de microrrelatos y el dinosaurio todavía estaba allí, incomprensiblemente para Enrique y para mí. Pero no nos hemos resistido al guiño. Ya sabéis: "Cuando se quiere ser ingenioso, resulta que se miente un poco".

Yo espero que el profesor advierta la guasa. Me interesa, sobre todo, para que no envíe al niño al psicólogo cuando vea las frases que ha inventado con cada dibujo de los de la derecha en otra página de la tarea: 




viernes, 17 de noviembre de 2017

Aspa se aclimata


Todavía no he presentado en Rayos y truenos a Aspita, nuestra nueva protagonista, una perrita teckel de nombre Aspa, y de apellido De Borgoña, Aspa de Borgoña.



Ha venido de Madrid y venía muy urbanita. El jardín le daba repelús, pero se le ha pasado. Hoy los niños se han empeñado en llevarla a su clase de tenis, y allí hemos ido. Mientras ellos daban la clase, yo me he ido a tomar un café con la perrita. Generalmente uno aprovecha ese momento para leer, pero ha sido un desastre.

La gente me paraba para saludar a Aspa. Aspa se paraba porque todavía es muy pequeñita para andar demasiado. Cuando he llegado al bar, a la camarera le ha faltado sentarse conmigo de lo que le ha gustado la perra. Y me he tenido que quedar en la terraza, tomando el fresco. No estaba siendo la mejor tarde de lectura.

En esto han roto el aire los rasgueos de una guitarra y a lo lejos, con voces de arguandiente, han sonado los versos de un fandango. Se conoce que algún almuerzo estaba terminando tarde y bien. Aspa escuchaba aprobatoria, atenta, sin perder una nota, y yo le echo un mes más como máximo para ser una andaluza perfecta.




Del chat familiar


Esto del chat familiar:



jueves, 16 de noviembre de 2017

La madre de Dalila


Yo me pelaría ya mismo. Por una estrategia conyugal, no voy nunca motu proprio, sino que dejo que Leonor me lo ordene, como todo. "Ya te toca pelarte" y yo voy de inmediato (puedo llevar cinco o siete días sufriendo en silencio, deseándolo) y quedo, además, como un marido sumiso y eficiente. Pero tanto maquiavelismo ha tenido su castigo.

Mi suegra está pasando unos días en casa. Leonor me ha dicho: "Ya te toca pelarte" y mi suegra, encantadora, ha intervenido: "Yo te veo estupendo, te queda fenomenal la melenita, me encanta". Leonor, también sumisa con lo suyo y encantada por el piropo, ha dicho: "Bueno, ya ves, no te peles". Y ahora voy con mi melenita al viento Dios sabe hasta cuándo. 

Si Sansón hubiese tenido suegra, otro gallo les hubiera cantado a los filisteos.


miércoles, 15 de noviembre de 2017

Seis de Salvago


De Hablando solo por la calle, el libro de aforismos de Javier Salvago:

El éxito —como la felicidad, según Séneca— es no necesitarlo. 
* 
Un aforismo 
distribuido 
caprichosa 
-mente 
en renglones 
cortados 
no 
es 
un 
poema. 
* 
Nadie es inocente, aunque se demuestre lo contrario. 
* 
La función más sutil del vestido es hacer más interesante lo que tapa. 
* 
Poesía, la justa. Literatura, la mínima. 
* 
Para la eternidad, todo es presente.


lunes, 13 de noviembre de 2017

Es topa


Invito a mis hijos a aprenderse de memoria a Antonio Machado:

Se miente más de la cuenta 
por falta de fantasía: 
también la verdad se inventa.

Quique recuerda mejor otros versos que, por lo visto, les enseñé yo alguna vez:


El hombre es fuego, 
la mujer, estopa, 
viene el diablo 
y sopla.

Misterios del subconsciente, a los niños les interesan mucho más estos versos que los de Machado. Carmen dice: "Uhhh, yo soy fuego". Quique la corrige: "El fuego soy yo, tú estopa". Carmen pregunta: "Y eso, ¿qué es?" Su hermano, cargado de razón, le explica: "Es topa, la mujer del topo".

Yo veo que hay un añadido estético muy valioso al hecho de aprenderse unos versos sin saberse su significado. Por el puro gusto estético del ritmo y de la rima. El viejo refrán, al que siempre le vi mucha chispa, me ha incendiado para siempre.


domingo, 12 de noviembre de 2017

Muchos amigos


Ayer fui a la convivencia del colegio de mi hijo. No pude escaquearme por la razón que expliqué ayer. Una vez allí, lo pasé estupendamente, aunque quejándome, claro.

Un amigo me afeó "lo poco que me gusta alternar", cuestión puntual en la que él y yo, dijo, no somos iguales. Era un elogio inconsciente maravilloso, porque mi amigo goza de una gran autoestima. Yo, en legítima defensa, pensé que "alternar" es una palabra feísima que es normal que no guste mucho, aunque "alternar" con él me encante.

Entré en la misa con el yo pecador de la misantropía en la boca. Y la abrí la boca asombrado del sentido del humor de la Providencia. En la primera lectura, San Pablo nos contaba, justamente, la de amigos que tenía y lo mucho que alternó:

Saludos a Prisca y Aquila, colaboradores míos en la obra de Cristo Jesús; por salvar mi vida expusieron su cabeza, y no soy yo sólo quien les está agradecido, también todas las Iglesias del mundo pagano. Saludad a la Iglesia que reúne en su casa. Saludos a mi querido Epéneto, el primero convertido de Cristo en Asia. Saludos a María, que ha trabajado muchos por vosotros. Saludos a Andrónico y Junia, mis parientes y compañeros de prisión, ilustres entre los apóstoles, que llegaron a Cristo antes que yo. Saludos a Ampliato, mi amigo en el Señor. Saludos a Urbano, colaborador mío en la obra de Cristo y a mi querido Estaquis. Saludaos unos a otros con el beso santo. Todas las iglesias de Cristo os saludan. Yo, Tercio, que escribo la carta, os mando un saludo cristiano. Os saluda Gayo, que me hospeda, y toda esta Iglesia. Os saluda Erasto, tesorero de la ciudad, y nuestro hermano Cuarto.
Digo yo que pocos habrá habido en la historia que hayan leído esta epístola de San Pablo con la emoción con que la oí yo.

En el Evangelio, Jesús tampoco le hacía asco ninguno a la "alternancia" más alternativa: "Ganaos amigos con el dinero injusto". ¡Incluso!

La homilía cogió el tema, como si el cura nos hubiese oído y se pusiese radicalmente de parte de mi amigo. Cómo sería que incluso mi hijo Enrique, normalmente distraído, me miró y me dijo, como disculpándose: "Yo tengo muchos amigos".

Y yo, ya totalmente convencido, le dije un "Amén", aunque sonó: "Muy bien".